lunes, 25 de noviembre de 2013

¿Cuánto estás dispuesto a sufrir?

Todo el mundo quiere sentirse bien. Todo el mundo quiere vivir sin preocupaciones, feliz; todos quieren enamorarse, disfrutar del mejor sexo y la mejor pareja; parecer perfecto, ganar mucho dinero, ser muy popular, respetado y admirado; tanto como para que la gente abra paso al verte aparecer.
Todo el mundo quiere eso. Es fácil quererlo.
Si te pregunto "¿qué es lo que buscas en esta vida?" y tú contestas algo así como "quiero ser feliz, tener una familia perfecta y un trabajo que me guste", la respuesta resulta tan general que en realidad no significa nada.
No pasa nada porque todo el mundo quiera lo mismo. Pero yo me pregunto, ¿a qué precio?, ¿por qué estás dispuesto a luchar? Para mí, esa es la clave que determina nuestras vidas.
Todo el mundo quiere tener un trabajo genial y además gozar de independencia económica, pero no todos están dispuestos a sacrificarse 60 horas semanales sufriendo turnos muy duros, papeleos interminables, un corporativismo injusto y esa insoportable reclusión en un cubículo infernal. La gente quiere ser rica sin correr riesgos, aguantando lo justo para poder acumular la riqueza que considere necesaria.
Todo el mundo quiere tener relaciones sexuales espectaculares y una pareja perfecta, pero no todos están dispuestos a hacer frente a la falta de comunicación, a los silencios incómodos, a los sentimientos hirientes y al psicodrama emocional en general que conllevan dichas relaciones. Así que todos nos acomodamos y nos preguntamos "¿y qué?", y así seguimos años y años hasta que la pregunta pasa del "¿y qué?" al "¿por qué?" Ese es el momento en el que un hombre de negocios que vuelve a casa y se encuentra con el cheque de la pensión alimenticia en el correo se pregunta "¿para qué ha servido todo esto?"
Resulta que la felicidad requiere una lucha. El dolor sólo puede evitarse durante un tiempo; luego siempre vuelve.
En el fondo, casi todos los humanos compartimos más o menos los mismos buenos sentimientos. Por tanto, nuestro recorrido vital no se ve determinado por los buenos sentimientos que deseamos, sino por qué malos sentimientos estamos dispuestos a soportar.
Hemos escuchado mil veces que todo lo bueno requiere un esfuerzo, que las cosas buenas que logramos en la vida se definen por el sufrimiento y la lucha que conllevan. Y así sucede.
La gente quiere tener un físico envidiable. Sin embargo, no lo consigues hasta que no te acostumbras a convivir con el dolor y el estrés físico que implica una vida en el gimnasio, hora tras hora; hasta que no te acostumbras a calcular y evaluar todo lo que comes, llegando a basar tu vida en porciones de comida contenidas en un platito de postre.
La gente quiere abrir su propio negocio y llegar a ser económicamente independiente. Pero no podrás convertirte en un emprendedor de éxito a menos que consigas llegar a amar el riesgo, la incertidumbre, los intentos fallidos y los fracasos; a menos que dediques horas y horas de trabajo a algo que no sabes si saldrá adelante o no. Algunas personas son adictas a este tipo de sufrimiento. Son los que logran el éxito.
La gente quiere tener novio o novia. Sin embargo, es imposible que atraigas a gente interesante si no aceptas las turbulencias sentimentales que van ligadas a los rechazos, a la tensión sexual no resuelta y a las noches en vela esperando que esa persona te llame. Es parte del juego amoroso. Si no juegas, no ganas.
Tu éxito lo determina la cantidad de dolor que estés dispuesto a soportar
La semana pasada escribí en un artículo que siempre me ha gustado la idea de ser surfero, pero que nunca he llevado a cabo un esfuerzo constante para lograrlo. Lo cierto es que no disfruto del dolor que me provoca el estar nadando hasta que no siento los brazos, ni de que me entre agua en la nariz continuamente. No está hecho para mí. Los beneficios que me reporta no son comparables con el precio que estoy dispuesto a pagar por ello. Y no pasa nada.
Por el contrario, a lo que sí estoy dispuesto es a vivir colgado de una maleta, a chapurrear en un idioma extranjero durante horas mientras intento comprarme un móvil, a perderme una y otra vez en ciudades que no conozco. Este es el tipo de estrés del que disfruto. Este es el sufrimiento que me apasiona.
Muchos consejos típicos de los libros de autoayuda afirman que "querer es poder". Pero esto sólo es cierto en parte; todo el mundo quiere algo, y no todo el mundo lo tiene. No están siendo sinceros consigo mismos sobre qué quieren a toda costa.
Si quieres obtener beneficios, debes saber que eso también implica costes. Si quieres tener unos abdominales marcados, tendrás que soportar las agujetas, los madrugones y pasar hambre a veces. Si quieres tener un yate, tendrás que aguantar el trabajo duro, los riesgos e incluso pisotear a algunas personas.
Si te das cuenta de que llevas meses y hasta años buscando algo que nunca llega a ocurrir, puede que sólo sea una fantasía, una idealización o una falsa promesa. O puede que no lo quieras de verdad.
Por tanto, mi pregunta es la siguiente: ¿Cuánto estás dispuesto a sufrir? Porque tienes que decidirte por algo. No existe una vida sin sacrificios; no todo es un camino de rosas. Esa es la cuestión. En cambio, el placer no constituye una cuestión en sí, ya que la mayoría ofrecemos la misma respuesta a esa pregunta.
Entonces, ¿cuánto dolor estás dispuesto a soportar? Esta pregunta es la clave que puede cambiar tu vida. Lo que hace que tú seas tú y yo sea yo. Lo que nos define, lo que nos separa y lo que finalmente nos une.
Mark Manson

sábado, 17 de agosto de 2013

Cero


ESCORPIO

Escorpio es un signo que deja perpleja a la gente y por ende el más incomprendido del zodíaco. Usted no puede evitar este problema ya que tiene la tendencia natural a ser un enigma y adoptar el rol de alguien misterioso cuando no está segura de la situación en la que se encuentra y mucho menos de lo que pueda estar pasando tras bambalinas.

A pesar de que le guste disimular con pantallas de humo (y usted sabe que es toda un experta haciendo esto), Escorpio es un signo de Agua, lo que habla de su gran sensibilidad y de sus sentimientos muy profundos. Usted es fácil presa de las corrientes emocionales exteriores e interiores. Se ofende rápidamente, pero también es capaz de una tremenda compasión por los demás.

 Otra cosa común para Escorpio es el sentimiento de sufrir una intensa soledad lo que hace que busquen desesperadamente una relación afectiva.

A Escorpio le han hecho la fama de ser solitaria porque tiene la habilidad de arreglárselas muy bien por sí misma. Pero esto no es más que otra de las tantas pantallas de humo y que no deja ver que, en el fondo de su corazón, usted no es para nada una solitaria sino ¡todo lo contrario!

Usted daría cualquier cosa por concretar una relación profunda, alguien con quien sentir eso de "una unión de almas". La explicación está en que usted es extremadamente discrimininativa a la hora de elegir compañía, por esta cuestión de ser tan sensible. Y por decirlo de una manera más amable, porque en verdad usted es muy desconfiada.

Usted no se ilusiona con nadie y tiene el don sobrenatural de percibir en los demás justamente lo que ellos no quieren que se sepa. Desde la infancia las nativas de este signo han aprendido a ver a través de la hipocresía y la farsa. Pero no siempre puede trasladar estas percepciones al terreno de la palabra. A usted le pasa algo visceral con la gente utilizando su intuición para captar estas sensaciones que por lo común suelen ser muy acertadas.

El problema es que usted "huele azufre en casi todos lados". Usted tiene el innato poder de acceder al secreto mejor guardado de cualquiera, puede captar "la sombra" de las personas. Usted no puede darse el lujo de ser crédulamente romántica porque sabe perfectamente que aún en nuestra más amplia nobleza, somos todos animales y eso no tiene nada de atractivo. No hay por qué sorprenderse, entonces, del cinismo de Escorpio.

Uno de los mayores desafíos que se le plantean a este signo es aprender la tolerancia. En el corazón y en el alma de Escorpio existe una sincera y profunda compasión, que es capaz de comprender el dolor y la soledad, por eso es que hay tantos Escorpianas en profesiones referentes a la asistencia y ayuda a los demás. Sin embargo lo que no puede tolerar es la vagancia y la debilidad. Usted cree profundamente en la teoría que dice que no importa cuán problemático pueda ser algo o alguna situación, cualquiera puede ayudar o hacer algo al respecto. Y por supuesto, usted es el primero en poner en práctica dicho concepto.

Usted tiene mucho problema con delegar el control. Estamos hablando de "auto-control" -ese que hace que Escorpio aún habiendo bebido la tercera botella de vino sigue conservando la sobriedad- y también de ese control que ejerce sobre quienes ama. Algunos Escorpio también tratan de controlar hasta la vida misma.
Si mezclamos toda esa perspicacia y sensibilidad, con el toque feroz de orgullo y determinación para labrarse su propio camino en la vida más una dosis suficiente de desconfianza general....pues no daremos justamente con alguien timorato.

Usted puede conseguir cualquier cosa que se proponga gracias a esa gran fuerza de voluntad, persistencia y suspicacia que tiene. Usted se compromete con total pasión en toda tarea que emprende, eso es: usted pone en esa tarea el alma, la mente, el cuerpo y el corazón con tal de desarrollarla y llevarla a cabo. ¡Esa sí que es "la formula" para lograr el éxito!

 La verdadera clave de su misterio yace en lo profundo de su alma secreta. En su corazón siempre está latiendo la eterna batalla entre la desconfianza y la necesidad de estar con los demás. Usted siempre busca la verdad sobre sí mismo y sobre la vida. Necesita conocer a la gente, por qué actúan y sienten de la manera en que lo hacen. En última instancia usted busca autocomprenderse y poder llegar a una tregua con las "fuerzas guerreras de su naturaleza". Finalmente, su objetivo verdadero es aprender el sentido de la vida misma así como la verdad del alma.